La joven actriz Ester Expósito de apenas 30 años, está atravesando una gran etapa de su vida, en lo personal, y sobre todo en lo profesional. Y si hay una actriz que ha sabido ir más allá del fenómeno de Élite, esa ha sido Ester. Además se ha convertido en una auténtica influencer, con casi 29 millones de seguidores en Instagram. Pero todo el éxito que arrastra desde su aparición en la serie de Netflix, la ha catapultado al mundo de la fama, en el que la propia actriz ha admitido que no todo es oro lo que reluce, y que la fama tiene un lado mucho más oscuro y un precio muy alto que pagar por ella.
Las consecuencias de la fama
Cuando fue a El Hormiguero a promocionar su última película de terror, Venus, Pablo Motos le preguntó acerca de si desde Netflix les habían brindado algún consejo para prevenirla sobre la fama que podría adquirir por el éxito que se preveía para la serie en su momento. "Nos dijeron que en Netflix hay cosas que lo petan y que tienes que digerir y acostumbrarte. Nos intentaron preparar" comentó Ester. Pero luego reconoció que hasta que no lo vives no sabes lo diferente que es.

Ester confesó que "Siempre tuve muy claro que quería ser actriz y eso me ha ayudado a no perder el norte y tener claro lo que quiero, pero no se puede negar que nada vuelve a ser lo mismo y que cambia todo". Y es que empezó el proyecto con tan solo 18 años. “En general, intento llevarlo lo más normal que puedo. Intento salir a la calle normal, pero muy tapada. Soy muy tímida y el tema de la exposición es lo que más me ha costado acostumbrarme, y por eso suelo ir tapada. Disfruto pasar desapercibida e ir tranquila por ahí", comentaba la actriz. También le reconoció a Pablo Motos que intenta ir a los mismos sitios que antes. "De fiesta salgo mucho, eso no lo he dejado, porque llega el fin de semana y me ayuda a desconectar. Suelo ir a los mismos sitios de siempre, no quiero dejar de ir a los sitios de antes porque mi vida haya cambiado".
En una entrevista a la revista ¡Hola!, confesaba el precio de ser la mujer más deseada, buscada, fotografiada y perseguida, es “Raro. Hay que digerir muchas cosas. Estoy muy agradecida, las cosas van bien y hay mucha gente mandándome cariño y apoyo, pero tienes que ser consciente de que hay una parte de tu vida que cambia totalmente. Y que no hay vuelta atrás. Pasa y muchas cosas que eran no van a volver a ser las mismas. Nunca más”. “¿Ese es el precio a pagar?”, le preguntaron, “Sí, y es alto. Soy consciente de que soy una afortunada. Pero eso no quita para que sepas que no es perfecto. Que no todo es brillo y fantasía. Que también tiene su lado oscuro”, comentaba Ester.
Un último ejemplo de las consecuencias de su exposición pública y de ser uno de los rostros más atractivos del momento, lo que la ha convertido en un imán para infinidad de firmas, es que tuvo que salir al paso de los rumores de si había pasado por el quirófano para conseguir esa imagen, "Pues no me he realizado ninguna rinoplastia, ni bichectomía, ni cirugía estética. Antes de hacer AFIRMACIONES (no suposiciones/opiniones) hay que comprobar la información. De esta forma estáis engañando a la gente" empezaba escribiendo Ester Expósito. "Son muchos los jóvenes que me siguen a los que podría influir estas mentiras. Así que supuestos profesionales y determinados medios de comunicación, sean responsables y dejen de utilizar mi imagen para hablar de resultados de cirugías que no tengo. Más profesionalidad". Remataba la actriz en su publicación, como muestra de que la fama siempre esconde un lado oscuro.